Posts Tagged With 'menéndez pelayo'

Menéndez Pelayo i Catalunya

Publicado en Actualidad, El signo tenue, Otros por La palabra olvidada | Sin comentarios »

Artículo de Mario Crespo en la revista L´Avençs.

Leer Más

Galería Marcelino Menéndez Pelayo (II)

Publicado en Actualidad, Biografías, Eventos, General por La palabra olvidada | Sin comentarios »
Galería Marcelino Menéndez Pelayo (II)

Marcelino a los 25 años

Marcelino a los 47 años

 

** Las próximas galerías aparecerán linkeadas desde Picasa.

Leer Más

150 años de Enrique Menéndez Pelayo

Publicado en El signo tenue por La palabra olvidada | Sin comentarios »
150 años de Enrique Menéndez Pelayo

Artículo de Mario Crespo.

 

150 años de Enrique Menéndez Pelayo

El pasado 8 de diciembre se cumplían exactamente 150 años del nacimiento de Enrique Menéndez Pelayo, hermano de Marcelino. Las efemérides vienen a señalar los puntos de atención de las sociedades en sus personalidades y acontecimientos culturales. En esta ocasión, sin embargo, apenas se ha hecho nada en Santander por reivindicar la figura de este médico y escritor, del que ayer, muy modestamente, dejábamos algún esbozo en la sección “La cuna y la palabra” del suplemento “Santander city” de ALERTA. Se me podrá decir que se trata de un autor menor, en absoluto comparable a su hermano, al que admiró y cuidó cuanto pudo. Pero no es menos cierto que cometemos injusticias con muchos nombres propios del pasado, sepultándolos en un olvido que seguramente no merecen, ni por lo que hicieron ni por lo que significaron en su momento. En esta consideración histórica cabe destacar varios prejuicios.

Enrique Menéndez Pelayo por Araúna

Enrique Menéndez Pelayo por Araúna

Uno de ellos tiene que ver con el peso sustantivo de la Guerra Civil y la Dictadura: han dejado estos hechos, y con sobrado motivo, tantas implicaciones en nuestra manera de ver España, que apenas percibimos la importancia en el devenir contemporáneo de las décadas inmediatamente anteriores, las de la Restauración, que en Santander y su provincia tuvieron especial importancia por diversos motivos que tienen que ver con el crecimiento económico e industrial, los problemas sociopolíticos, el desarrollo urbanístico, las mejoras asistenciales y benéficas, los efectos del capital indiano, el auge cultural de un cierto regionalismo montañés, el veraneo regio, etc. Pueden señalarse además algunas carencias en nuestro conocimiento del pasado y sus protagonistas que tienen que ver con la ausencia de fuentes o un escaso interés por acometer su estudio. Esta pobreza es aún mayor cuando se trata de las biografías, terreno que está casi yermo en nuestro país. Todo ello afecta a Enrique Menéndez Pelayo, nacido segundón prácticamente en todo, y que hizo de su vida, en realidad, un canto literario a la vida sencilla. Tituló sus memorias, incompletas y póstumas, “Memorias de uno a quien no sucedió nada”, con toda la modestia de quien se consideraba bien poco en el ámbito literario, y más en comparación con el genio de su hermano. Pero este título no le hace justicia, en realidad, puesto que su biografía no fue pobre ni parca en sucesos, aunque aconteciera sobre todo en un Santander burgués en el que parecía que nada cambiaba nunca. Fue Enrique Menéndez médico sin vocación, aunque durante años trabajara en el hospital de San Rafael y atendiera a las víctimas de la epidemia de cólera de 1885 y de la explosión del buque “Cabo Machichaco” en 1893; no se olvide que fue “médico particular” de su hermano y que durante años le aconsejó sabiamente sobre su reuma y otras dolencias. Enfermo de neurosis (como tantas otras personas, como por ejemplo José María de Pereda) y con un espíritu romántico tendente a la melancolía (sufrió además la muerte de su primera esposa), Enrique Menéndez fue atendido de su enfermedad psíquica en Madrid y París; incluso Charcot, profesor de Freud, le escribió al respecto. Desde el punto de vista literario, en poesía fue discípulo directo y reconocido de Amós de Escalante. Gerardo Diego reconoció la influencia directa que habían sentido sus versos del “Cancionero de la vida quieta” y sobre todo del “Romancero de una aldeana”. Tertuliano solicitado y prolífico colaborador de prensa, su prosa (“El idilio de Robleda”, “Interiores”), hoy olvidada, captó la atención crítica de su tiempo. Excelente recitador y dotado de una memoria prodigiosa, ensalzada por sus contemporáneos, tuvo pretensiones teatrales y llegó a estrenar varias obras en el gusto de la comedia burguesa de la época; pese a su discreción, no puede negarse que “Las noblezas de don Juan” y “Del mismo tronco” fueron estrenadas con éxito en el convulso Madrid del momento, y que “Rayo de luna” fue muchas veces representada en diferentes ciudades, incluyendo varias veladas benéficas. Mención aparte merece su intervención en la creación de La Gota de Leche, la Biblioteca Municipal o el Ateneo de Santander, así como en la erección del monumento a Pereda y los homenajes a Amós de Escalante y José María de Aguirre. Cuando murió Marcelino vigiló el cumplimiento de su testamento y derechos literarios. Los responsables de la Biblioteca de Menéndez Pelayo van a publicar su biografía y bibliografía, además de un DVD con sus artículos de prensa; este será un justo homenaje a Enrique Menéndez, no me cansaré de escribirlo, pese a la pasividad de tantos que se dicen defensores de lo nuestro.

Leer Más

Menéndez Pelayo y el catalán

Publicado en El signo tenue por La palabra olvidada | Sin comentarios »

Artículo de Mario Crespo para el diario ALERTA de Cantabria. 11 de septiembre de 2011.

 

Menéndez Pelayo y el catalán

Marcelino Menéndez Pelayo es una figura incómoda para los “catalanistas” y yo diría que para los “españolistas”, aunque esto suene contradictorio. Él fue el “castellano” que primero estudió con detalle y bien atinado criterio la literatura catalana, ponderándola hasta el punto de ponérsela delante de los ojos a los propios catalanes, desconocedores algunos de autores capitales de su idioma. Obras de Jacint Verdaguer, Narcís Oller o Miquel Costa merecieron los elogios de Menéndez Pelayo, conocedor hasta el tuétano de los vericuetos de la historia literaria manifestada en catalán. Su programa de historia de la literatura española, presentado a la oposición a la cátedra de la Universidad Central de  Madrid en 1878, reservaba un espacio notable a las literaturas catalana y galaico-portuguesa, denominadas “españolas”. Naturalmente, bien sabido es que Menéndez Pelayo cursó los dos primeros años de su carrera en la Universidad de Barcelona, donde conoció el magisterio del filósofo Javier Llorens y sobre todo asistió a las clases de Manuel Milá y Fontanals, catedrático de Estética, que le influiría notablemente; Milá le dejó en herencia la mayor parte de su archivo y él preparó la edición de los ocho volúmenes de sus obras completas, en un esfuerzo colosal que no ha vuelto a repetirse en torno a la figura del profesor de Vilafranca del Penedés. Pero es que Menéndez Pelayo sabía, (continuar…)

Leer Más

Recuerdo emocionado de Martínez Cachero

Publicado en El signo tenue por Lucia Fdez. Segura | Sin comentarios »

Artículo de Mario Crespo para el diario ALERTA de Cantabria. 4 de julio de 2010.

Martínez Cachero falleció en la madrugada del 30 junio al 1 de julio de 2010. D.E.P.

Recuerdo emocionado de Martínez Cachero

La última vez que estuve con él fue el 14 de mayo, en Oviedo, en su piso de la calle Toreno. Recibía a las visitas en su despacho, tras un largo pasillo lleno de libros y cartas enmarcadas de Azorín, sentado en un sillón de espaldas al Campo de San Francisco, cuya vista frondosa y contundente resulta conmovedora. Por este parque seguía paseando cuando le era posible, salvando las dificultades que ya tenía para caminar, y aún salía de casa para una tertulia que había logrado mantener como habitual. Sentado junto a él, podían verse detrás las altas copas de los árboles del parque, amable paisaje en consonancia con la cordialidad del anciano profesor.

Quise que José María Martínez Cachero, catedrático emérito de Literatura Española Moderna y Contemporánea en la Universidad de Oviedo, hubiera venido a Santander para presentar mi antología de estudios de Menéndez Pelayo, el 19 de mayo de 2009, en la biblioteca de don Marcelino. (Continuar…)

Leer Más

Mario Crespo y Menéndez Pelayo, para La palabra olvidada

Publicado en Biografías, Curiosidades por Lucia Fdez. Segura | Sin comentarios »

Lo prometido es deuda, y Mario ha sido veloz en contestar a la entrevista que le propusimos desde La palabra olvidada. Consideramos que es necesario recuperar figuras que nunca hicieron nada para caer en el olvido, todo lo contrario, y es justo para esto para lo que se creó este blog.

Ante todo, mandamos un agradecimiento a Mario Crespo por colaborar asiduamente con nosotros y por responder a la entrevista.

Mario Crespo y Menéndez Pelayo

 

100_1597

Mario Crespo en la cátedra de Menéndez Pelayo, junto al cuadro cedido a la biblioteca

P. ¿Qué has encontrado en esta figura para realizar este acercamiento bibliográfico?

R. He encontrado, o llevo encontrando, mejor dicho, desde hace años, todo un filón de certezas y sugerencias humanísticas. Menéndez Pelayo es un señor inabarcable: a pesar de que vivió poco más de 55 años, su producción crítica es inmensa y profundizó en cuestiones que hasta entonces no estaban ni esbozadas. Uno entra en su Biblioteca de Santander buscando otras fuentes para cubrir los objetivos más diversos y acaba enamorándose perdidamente de quien fue su creador y el primer gran filólogo de nuestra historia.

P. Te centras en el perfil investigador más literario. ¿Cómo crees que debe considerarse el trabajo de don Marcelino en este campo?

R. Menéndez Pelayo fue un pionero en la investigación filológica, maestro, entre otros, de Ramón Menéndez Pidal. Sus aportaciones son numerosas, muchas aún actuales, a pesar de que buena parte de la Universidad española le haya tratado bastante mal por motivos puramente ideológicos. La prueba de su vigencia es que ha sido plagiado de manera descarada por muchos investigadores, que ni le citan, mientras aprovechan cualquier situación para atacarle sin motivo. Quiero destacar su novedoso programa para el estudio de la Historia de la Literatura española, sus trabajos sobre la literatura medieval o su clasificación de la prolija obra teatral de Lope de Vega, que hasta entonces no se había leído ni trabajado completa. Obras como La Celestina, el Amadís de Gaula o El Quijote encontraron en don Marcelino un admirado estudioso, que dejó sobre ellas páginas de una altura y una sensibilidad quizá nunca superadas. Lo digo con entusiasmo, sí, pero también con un modesto conocimiento de causa.

 

(leer más…)

 

Antología de estudios y discursos de Menéndez Pelayo, por Mario Crespo. Ed. Cátedra.

Leer Más

Antología de estudios y discursos de M. Menéndez Pelayo

Publicado en Actualidad, Biografías, Eventos por Lucia Fdez. Segura | Sin comentarios »

ANTOLOGÍA DE ESTUDIOS Y DISCURSOS DE MARCELINO MENÉNDEZ PELAYO

Cuadro cedido por Mario Crespo a la BMP, copia del original de Sorolla

Cuadro cedido por Mario Crespo a la BMP, copia del original de Sorolla

El pasado mes de mayo, se celebró en la Cátedra de Menéndez Pelayo, en Santander, la presentación del libro Antología de estudios y discursos de Menéndez Pelayo, preparado y recopilado por Mario Crespo (asiduo en este blog). El libro, editado por Cátedra, se compone de 15 capítulos de algunos trabajos de don Marcelino e incluye una aproximación biobibliográfica.

Mario Crespo, profesor de Lengua y Literatura y doctorando de la Universidad de Zaragoza, ha recibido los premios del XII Certamen de Estudios Cervantinos, el Internacional del V Centenario del Nacimiento de Carlos V y el Internacional de Periodismo Miguel Hernández. Entre sus últimas publicaciones se encuentran: Cántabros del siglo XX (I), editado por ESTVDIO, El 27 y la Universidad Internacional de Santander (fundación Gerardo Diego), y más anteriormente otro perfil biográfico, en este caso, biopoético sobre Leopoldo Rodríguez Alcalde, La esfera de la dicha.

BMP

De izq. a dcha.: el concejal de cultura, César Torrellas; el profesor Jose Manuel Cabrales; el autor del libro, Mario Crespo; y Enrique Álvarez

Dicha presentación fue presidida por el concejal de cultura, César Torrellas, con la colaboración del profesor Jose Manuel Cabrales Arteaga -que leyó el texto introductorio que el catedrático emérito de la Universidad de Oviedo, José María Martínez Cachero, había preparado para el acto, al que no puedo acudir finalmente- así como el propio autor, que además cedió a la Biblioteca Menéndez Pelayo, una obra pictórica, de creación propia, basada en el retraro que Sorolla realizó de don Marcelino.

El libro se encuentra ya en librerías y se proyecta como un buen texto de análisis y consulta, en el que se recogen temas de la literatura que tanto interesaba a Menéndez Pelayo con una rigurosa fidelidad al propio autor. Prolijo en notas a pie de página, nos da cuenta de todo lo que falta por contar sobre este erudito, siendo así que Mario Crespo insistió, durante la presentación, en la necesidad de contar con su biografía completa, algo que muchos esperamos.

 

(en breve podréis leer una entrevista que La palabra olvidada le ha realizado a Mario Crespo, con motivo de esta nueva publicación)

Leer Más

Menéndez Pelayo en Milenio 3

Publicado en El signo tenue por Lucia Fdez. Segura | 1 Comentario »
Artículo de Mario Crespo para el diario ALERTA. 21/IX/08
MENÉNDEZ PELAYO EN MILENIO 3

He tenido el placer de participar hace bien poco en el programa de la cadena SER “Milenio 3”, que dirige el periodista Iker Jiménez. La entrevista se habrá emitido este fin de semana, o quizá la emitan el siguiente. En cualquier caso, si el lector está interesado en ella y no quiere o no puede quedarse en la madrugada para seguir el programa, que sepa que en su página de internet (www.cadenaser.com/milenio3) hay un apartado de “fonoteca” en el que cuelgan todas las emisiones y allí tendrá ocasión de escuchar lo que hablamos sobre el polígrafo santanderino.

 

(ver más)

Leer Más

Menéndez Pelayo y los canapés

Publicado en El signo tenue por Lucia Fdez. Segura | 1 Comentario »

Artículo de Mario Crespo para el diario ALERTA.

 

 

El pasado día 15 de mayo se celebró en el Parlamento de Cantabria un acto conmemorativo del fallecimiento de Marcelino Menéndez Pelayo, organizado por la Real Sociedad Menéndez Pelayo, la Sociedad Española de Estudios Clásicos en Cantabria y el Parlamento. No asistí al acto entero, que presentaba un programa de cierta enjundia y con visos de prolongarse indefinidamente en el tiempo de aquella tarde primaveral y lluviosa. Me fui cuando terminó su intervención el poeta Jaime Siles, catedrático de Filología Latina en la Universidad de Valencia, que habló con indudable acierto sobre “Menéndez Pelayo y la tradición poética occidental: su Horacio en España”. Pido comprensión para este gesto de marcharme después de la conferencia, que en otras circunstancias hubiera sido muestra de una mala educación a todas luces injustificable. Es que cada vez estoy más convencido de que todo aquello que se organice bajo el nombre de Menéndez Pelayo, y más tratándose de un recuerdo de su lugar en el mundo intelectual, debe preocuparse esencialmente por el estudio de su obra, que buena falta hace, aunque sólo sea por respeto a su memoria y su legado. Así que el mejor homenaje personal que pude hacerle al humanista fue atender a D. Jaime y luego retirarme discretamente a mis aposentos para continuar mi modestísima lectura de los Estudios de crítica histórica y literaria de don Marcelino. Imagino que hicieron lo mismo o parecido buena parte de los profesores universitarios y demás autoridades culturales que allí se congregaron en justo débito al polígrafo, algunos quizá al olor de los canapés institucionales.

Lo que vino después en el transcurso del acto del día 15 seguro que estuvo muy bien, no lo dudo, no piense el lector que tengo nada en contra de nadie, allá cada cual con sus agendas y sus objetivos en la vida. Al fin y al cabo, todos alcanzaremos las más altas cimas de la miseria, como dijo Marx (Groucho). Pero permítame el lector que diga que todo me huele a cierto tufillo pesebrista y oportunista. Igual me equivoco, claro está, y no sería raro, porque yo me equivoco con harta frecuencia. Sin embargo, tiene su gracia que algunos profesores de la Universidad de Cantabria estén ahora entusiasmados por la obra de Menéndez Pelayo, sobre todo teniendo en cuenta el desprecio que para muchos de ellos han tenido tanto los libros del polígrafo español como la propia Sociedad Menéndez Pelayo hasta hace bien poco, cuando ésta aún no tenía el título de Real. Claro que también esta misma Universidad se ha convertido poco menos que en adalid de la “Universidad del Castellano” en Comillas. Y aquí me acuerdo de una canción de Aute que dice aquello de que “si se me escapa una sonrisa, espero que me captes la ironía”… Riamos, pues: que reír será mejor que conceder al enfado un monumento.

Casi tan divertido me parece nombrar Socio de Honor de la Real Sociedad a Miguel Artigas Ferrando, director que fue de la Biblioteca de don Marcelino. Concederle a Artigas tal honor es un verdadero disparate histórico: no sólo por haber llovido tanto desde que el estudioso aragonés desapareciera (1947), sino sencillamente porque Artigas era ya Presidente de Honor de la Sociedad desde que fuera nombrado director de la Biblioteca Nacional (1930). Lo que han hecho ahora, en vez de homenajearle, es en realidad rebajarle de “Presidente”, a “Socio”. No me diga usted, paciente lector, que la cosa no tiene su guasa, aderezada por todos los parabienes institucionales y un decente vino español. ¿Desconocen en la Real Sociedad los títulos y honores que adornan la figura de Artigas y los que ella misma ha concedido a lo largo de su casi centenaria historia? ¿Pero es que nadie lee nada? ¿No han leído el Boletín de la Biblioteca, año XXIII, número 4, de 1947? ¿No han consultado sus propias actas? Por otro lado, si puestos a hacer “revival” estamos, en plan “memoria histórica”, qué buenos somos y qué justos, propongo celebrar otro acto institucional con canapés para conceder con toda justicia a Don Marcelino el título de “Presidente de Honor” de la Real Sociedad que lleva su nombre. A título póstumo, claro está, a ver si queda bien claro que ya ha muerto. Y si se trata de dar prestigio a las instituciones, hago otra propuesta: nombrar a los poetas del Siglo de Oro asesores culturales de la Atenas del Norte. Y al perro Cerbero, secretario perpetuo de la Ilustrísima Sociedad del Canapé.

La lástima es que el verdadero centro intelectual de Santander, la Biblioteca de Menéndez Pelayo, que nunca debió verse desvinculada de la (Real) Sociedad que de ella nació, esté habitualmente vacía de investigadores. O que muchos de los que ahora van de menendezpelayistas no hayan leído ni una sóla página del sabio español. Pero tampoco puedo pensar mal: disponiendo de las denominadas “obras completas” en edición digital, no hay por qué creer que la “gente” no lea a Menéndez Pelayo, simplemente se pasa de su biblioteca. Que viva la Pepa. Yo quiero el panecillo con la anchoíta santoñesa. Y no saber dónde vamos, ni de dónde venimos…

 

Leer Más