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Recopilar no es crear

Publicado en Actualidad, Eventos, Otros por La palabra olvidada | 25 Comentarios »

Texto de Lucía Fdez. Segura recogido en Del ser y otros caprichos.

Recopilar no es crear

Y extranjero tu fuiste en la tierra de Egipto es el título del libro que Marina de Chateaubriand, laredana nacida en Colombia con acento argentino, ha publicado hace poco en Ediciones Tantín, conocida editorial cántabra que promueve la edición de novela en estos tiempos tan áridos para la misma en las colecciones habituales.
La novela se presentó el 23 de noviembre en Laredo, con el amparo ya no recuerdo si de un concejal o el propio alcalde de Laredo y una señora que al parecer es la presidenta de la Asociación Cántabra de Escritores. La presentación contó además con la humildísima participación de Sonsoles Fernández, de la editorial Tantín, y Mario Crespo, historiador y columnista del diario Alerta, entre otras cosas.
No sé qué será lo que siente peor a quien lea los párrafos que pueden seguir a lo dicho hasta ahora, si el comentario a la presentación o el comentario al libro, pero mi religión me obliga a ser hirientemente sincera con respecto a una y otro, y no voy a dejar títere con cabeza, creo.
De la primera no puede salvarse más que la participación de los dos últimos mencionados. Cuesta creer que, siendo éstos (M. Crespo y S. Fernández) los que a priori conformaban la mesa en las noticias, junto con la propia autora del libro, la señora presidenta de la Asociación Cántabra de Escritores y el señor concejal o alcalde de Laredo se quisieran apuntar el tanto a última hora, sentándose de cara al público, y con qué cara, a ambos lados de la señora autora y dejando una esquinita de la mesa, acaso, para Sonsoles Fdez. y Mario Crespo. Diré, no sin malicia, que el interés de las personas sentadas en aquella mesa era inversamente proporcional a lo cerca que del centro se encontraban sus respetables traseros.
Del señor concejal o alcalde no puedo aportar mucha información, puesto que no recuerdo ni su nombre ni su estatus, algo que me ocurre con frecuencia con los personajes que ocupan cargos políticos. Sí puedo decir que su intervención fue la esperable: mucha paja y poca información, derivadas ambas de la desatención del susodicho al asunto que le traía a tales páramos.
De la señora presidenta de la Asociación Cántabra de Escritores, sólo puedo decir dos cosas: qué vergüenza y ¡aguántense la risa! Y esto lo digo por sendas razones: vergüenza me daría a mí formar parte de los denominados Escritores Cántabros (y habría que especificar el término, porque al parecer en esa Asociación vale tanto escribir un post-it como la lista de la compra o, quién sabe, un buen libro, si lo hubiere) si fuera representada por esta particular señora; asimismo, ¡aguántense la risa! Porque la señora presidenta, Delia o Celia no-sé-qué, dijo, sin movérsela ni un pelo de su hermosísima cabellera artificioso-rojiza: “Yo, me siento poeta”. Tras lo cual, no pudo evitar querer TENER que leer un poema, de algún autor, recogido en el libro de Chateaubriand (Marina de).
Llegados a este punto, yo, que acudí a la presentación como muestra más de mi interés por la cultura que por el acto en concreto (y parece ser que, como me ocurre con frecuencia, me confundí de lugar), me removía en mi asiento debatiéndome entre el descojono público y la vergüenza ajena.
La intervención de Sonsoles Fernández fue, a mi entender, acertadísima por su brevedad y concisión. Como representante de la editorial, entiendo que supo ver que su papel no era más que avalar la presentación dejando en buen lugar a la casa. Lógico y normal.
En cuanto a la de M. Crespo, aún no sé si alguien salió de allí con la idea de haber comprendido todo lo que expuso en su intervención. Malabarismos varios aparte, la erudición del comentario de Crespo a la novela dejó a más de uno con el chip de la atención desconectado durante el rato que duró el asunto, por lo que también más de uno, seguramente, cree recordar que a Crespo le pareció de buena factura esta novela. Si no recuerdo mal, lo que de buena factura le pareció fue la propia edición de libro…
Detalles aparte, y prefiriendo no comentar mucho la intervención de la propia autora, así transcurrió más o menos la presentación y a este respecto sólo me cabe corregir humildemente a la señora Chateaubriand, en su corrección también del señor Crespo cuando éste dijo que César Tiempoera un escritor argentino y, la autora, que lo ha tratado frecuentemente en su libro, interrumpió las palabras de Crespo para corregir erróneamente, diciendo que Tiempo era español. Pues bien, buscando ustedes diversas fuentes de la biografía de C. Tiempo, verán que este señor nació en Ucrania pero pasó toda su vida o casi toda su vida en Argentina.
Pasando al propio libro, he de decir, con ningún atisbo de vergüenza ante ello, que no me he leído el libro. Simplemente he escogido páginas al azar y he leído fragmentos. O he tenido muy mala suerte o el libro merece una corrección severa, pues cada dos o tres párrafos me encontraba errores ortográficos de peso considerable que harían que cualquier estudiante de Bachillerato, y digo más, de la ESO, suspendiera un examen brillante a base de rebajar y rebajar la nota por faltas de ortografía. ¿Acaso nuestra escritora hispanohablante no sabe escribir en español?
Además de esto, me di cuenta, por las diversas menciones a personajes de pensamientos tan profundos como los bíblicos, el escritor de El Anticristo(F.Nietzsche) o los que aportan diversas enseñanzas de las sabias culturas orientales, de que este libro, en mi opinión, es una recopilación de diversas publicaciones de autoayuda del estilo: ERES CIUDADANO DEL MUNDO, QUIÉRETE POR ELLO.
Todos conocemos el mandamiento cristiano: Ama al prójimo (Levítico 19:13,18,33,34; Mateo 22:37-40; Romanos 1:14; 13:8-10; Gálatas 6:9,10). Este estandarte recorre el libro como un mensaje de paz universal. Pues bien, la señora Chateaubriand demuestra con sus declaraciones sobre él, de intento explicativo de lo que ella misma ha querido decir y lo que nosotros debemos entender de la lectura de su libro, que amar lo que se dice amar seguramente ame ciegamente a su hijo (al parecer un adolescente brillante que entiende su novela como el mejor lector que pueda haber en el mundo) y, como mucho, a sí misma.
No sé a estas alturas si, de creerme, alguien querrá leer el libro, pero, por 16€, sale mucho más rentable que comprarse cada uno de los libros de autoayuda en que debe versar Y extranjero tu fuiste en la tierra de Egipto.
No me queda más que admirar a aquellos que hayan tenido el valor y la capacidad de leer este trabajo y creer estar ante una verdadera novela: ¡chapó!


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Cuatro años son mucho (4º Aniversario “La palabra olvidada”)

Publicado en 4º Aniversario, General por La palabra olvidada | 2 Comentarios »

Cuatro años son mucho

Aunque sea mejor decir “cuatro años no son nada”, damos la vuelta a la frase tan manida y afirmemos, hoy que podemos, día 16 de octubre, que “cuatro años son mucho”, sobre todo en este mundo en que todo pasa y nada queda, o eso parece. Nos engañan con ráfagas, inmediateces y eventualidades pero, en realidad, uno de nuestros relojes marca lo que es más perdurable. Hace tiempo escribí sobre “La palabra olvidada”, el blog, ahora elevado a la categoría de página web, que mantiene desde hace justo cuatro añitos Lucía Fernández Segura como empresa cultural nacida de su pura voluntad. A su inquietud se debe, ante todo, la creación de un foro serio para la cultura, enlazado a otros de similares características pero que, en conjunto, permiten salvar de la idiotez imperialista y dominante al lector medio, dígase, el lector que no se conforma precisamente sólo con las noticias de portada de yahoo o que simplemente quiere completar su bagaje de informaciones con otros placeres estéticos. De ese derecho no nos puede privar ni siquiera el reguetón, pongo por caso. En esa cultura de trinchera que define en una reciente entrada Marcelo Cortés en su “Me sé cosicas”, caben espacios como este, un granito de arena en la inmensa playa de internet. En un ámbito, el cultural, que no anda falto de aprovechados, la creación literaria y crítica se hace más necesaria que nunca. En mi caso personal, como creo que no funciona la hemeroteca digital del diario Alerta, resulta que mis pobres y olvidables artículos de la sección dominical “El signo tenue” se salvan únicamente gracias a “La palabra olvidada” que les da un cobijo seguramente inmerecido que agradezco de nuevo. A esta “palabra olvidada” le hace falta crecer algo más, para que seamos muchos más los socios “olvidados” que demos curso por internet a nuestra particular indignación con tantas cosas o nuestro humildísimo aliento estético sobre otras. Vuelvo a desear, como hice hace tiempo, que Lucía Fernándze Segura no se desanime en este esfuerzo y que su proyecto siga gozando de las extrañas delicias de la elegancia, con la generosidad que le permite, por ejemplo, hacerme un hueco en su hermosa página.

Mario Crespo López para el 4º Aniversario de La palabra olvidada


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Anita “Alabanza”

Publicado en Actualidad, Curiosidades por La palabra olvidada | 4 Comentarios »

Artículo procedente del blog “Del ser y otros caprichos”. Autora: Lucía F. Segura

 

He intentado resistirme, como ven, sin éxito, a comentar la noticia que aparece hoy en un periódico que se jacta de ser informativo y serio, no diré el nombre, pero diré que se publica en Cantabria. La noticia se titula: Los “fantasmas” de la isla de Pedrosa.
No ha mucho tiempo que la que escribe esto publicó en una revista a olvidar, sin pena ni gloria pública, pero sí particular (modestia aparte), un artículo que versaba precisamente sobre la historia de esta isla/península situada en Pontejos. Haciendo un resumen muy resumido para aquellos que no sepan qué es esto de la isla de Pedrosa, diré que durante mucho tiempo funcionó como hospital de cuarentena y posteriormente hospital de tuberculosis, con especial atención a los infantes que contaban con un pabellón específico. También decía yo, que lo podría haber dicho cualquier otra persona, que la isla, además de los pabellones para los enfermos, contaba con un teatro a pie de embarcadero y que había sido visitado, creo recordar que incluso inaugurado por la casa real de entonces.
Es posible, no siento que sea motivo de jactancia, que haya visitado la isla más de media docena de veces, a distintas horas del día, nunca más allá de las 21h por una razón muy sencilla: cerca de esa hora, creo recordar por el cartel que aparece en la puerta de la entrada a la zona que conecta con la isla (por eso península), la entrada al recinto queda cerrada. Esto es así, porque actualmente, Pedrosa funciona como centro de rehabilitación para drogodependientes, si no me equivoco, debido a lo cual, como todo centro médico o de salud, tiene su horario tanto de entradas como de salidas.
Algunos de los pabellones han sido, a lo largo del presente siglo e incluso a finales del anterior, rehabilitados a tales efectos, será el caso de 3 o 4. He de decir, además, que hace poco habían rehabilitado uno más, en mi opinión, con un gusto cuestionable, pues el nuevo edificio no respeta ni la línea arquitectónica del resto de edificios ni, por supuesto, el medio en que se encuentra.
Otros, sin embargo, están a punto de derrumbarse y es por esto que suelen estar vallados y con su correspondiente cartel de “PELIGRO DE DERRUMBE” o “EDIFICIO EN RUINAS”, o algo por el estilo. Esto, por otro lado, no ha impedido que numerosas personas lo hayan utilizado con fines artísticos: portadas de discos, fotografía de modelos, etc. Eso sí, siempre a horas en las que el recinto ha permanecido abierto al público.
Por todo lo dicho, cabe destacar que la señorita Anita Lauda (que protagoniza la noticia) y que al parecer ha tratado fenómenos paranormales en diversos libros, junto con sus otros cinco amigos, han incumplido normas horarias claras. Habría, por tanto, que cuestionarse si el no nombrado periódico debería publicar este tipo de noticias que rayan en lo delictivo. Y no sólo en lo que a norma horaria se refiere, sino también en lo que a peligro contra la propia vida. ¿Por qué? Pues porque, según cuenta la señorita Lauda, su grupete de amigos y ella se quedaron a dormir dos días en la isla y vieron fantasmitas de niños en pabellones que, a la sazón, están en peligro de derrumbe.
Todo esto, motivado por una compañera que era especialmente “sensitiva” y que si bien no había visto nada, sentía algo extraño en esta isla.
A mi modo de ver, pudiera ser ese algo extraño que sentimos todos cuando estamos en un lugar que sabemos ha sido sitio de cura, no siempre con éxito, de gran cantidad de enfermos. O quizá, también, el hecho de que en una zona quasi-natural, queden apenas los restos a punto de caerse de edificios imponentes de tiempos anteriores.
Con esto quiero decir que la “sensitividad” de la amiga de Lauda, pueda ser probablemente la de una persona corriente y moliente.
Por otro lado, sabemos que las historietas nos gustan, y que las que dan miedo nos gustan mucho más. No nos engañemos, ocurre lo mismo con las historias (que yo me creo hasta un poco más) de los fantasmas del Museo Reina Sofía de Madrid, del que por otro lado está demostrado que, en su rehabilitación por la que pasó de hospital a museo, se encontraron emparedados cadáveres (si estaban vivos o muertos cuando fueron emparedados, nadie lo sabe). Espero que ahora la señorita Lauda no se vaya de viaje a Madrid y nos traiga alguna historia de éstas para no dormir.
No obstante, me gustaría remarcar un par de cosillas más que aparecen en la noticia: la primera, que vieron los siete o seis cómo bajaban corriendo las escaleras un “tropel de gente” en consecuencia de que un compañero de Lauda había puesto en su móvil una versión de “Every breathe you take” (aquí, con el lío que tenemos con la SGAE no sabemos si debieran cobrarles por reproducirla en Pedrosa, porque fuera una versión que nadie sabe de quién y si ha pagado derechos o, incluso, por no decir -bien ellos, bien el propio periódico- de quién es la citada cancioncilla, si no me equivoco, de The Police, el mítico grupo del que formó o forma parte Sting). La segunda, aún más curioso, es la aparición de un conocido personaje de las películas de terror, sin nombre, pero habitual en las historias de miedo, para que le reconozcan, me remitiré a las palabras de la propia Lauda incluidas en el artículo del periódico: «Lo que me hiela la sangre es un fantasma que porta un hacha enorme y parece un verdugo».
Lo que a mí me hiela la sangre, es la sarta de tonterías que pueden llegar a caber en un periódico. Y esto es lo que llamamos periodismo en esta ciudad, en esta región, en este país.
Así que, “laudeamos” a la señorita Anita por su imprescindible intervención en el terreno de lo paranormal en Pedrosa. Si no llega a ser por ella, quizá no pudiéramos dormir esta noche de la incertidumbre por lo que pueda pasar en la isla/península. Mi más sincero agradecimiento a su labor y al colectivo (creado, por cierto, por ella misma) ICOA o Investigadores Contacto Oculto Asociados. En cuanto al periódico, sólo queda decir: qué pena.
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Fotografía de Paula Teruel

Publicado en Actualidad, El signo tenue, Eventos por Lucia Fdez. Segura | Sin comentarios »

Artículo de Mario Crespo para el diario ALERTA de Cantabria.

Fotografía de Paula Teruel

“El pasado es un refugio seguro. El pasado es una tentación constante. Y aún así, el futuro es el único lugar hacia donde podemos ir; si de verdad debemos ir a alguna parte”. Estas palabras del arquitecto Renzo Piano, tomadas de su discurso para el Premio Pritzker, son el pórtico para la entrada hacia esta propuesta a la que invita Paula Teruel (Madrid, 1981), joven fotógrafa que ha presentado ayer sábado, en la Galería Este, una veintena de imágenes en pequeño y gran formato bajo el título de “On the road”. Si es siempre una buena noticia el inicio expositivo de un artista, en este caso la ocasión es aún más interesante si tenemos en cuenta varias circunstancias notables. Tal vez la principal sea que esta exposición es consecuencia de muchos años de indagación fotográfica y de selección creativa que se ha venido nutriendo de muchas y variadas fuentes. Paula, alumna de Pepe Espurz y Alicia Cañas, practica desde hace tiempo tanto la fotografía como el modelaje de esculturas, y constantemente se plantea nuevos retos creativos, aunque hasta ahora su obra no sea muy conocida. Cuando uno conoce a la autora y contempla esta colección, piensa con fundamento que no es casual nada de lo que puede disfrutarse en esta nueva convocatoria de la galería santanderina; detrás de cada imagen late el signo distintivo de quien sabe mirar y es capaz de captar el momento que suele escaparse en medio de la cotidianidad del mundo. Rincones, detalles arquitectónicos o breves escenas habituales suceden aquí y son rescoldos de una memoria aparentemente frágil, que sin embargo se hace materia en la fuerza estética de la imagen. Otra razón sugerente para “On the road” es que Paula Teruel, nacida madrileña pero afincada durante años en Santander, es titulada en Arquitectura Superior por la Universidad Politécnica de Madrid (2007) y actualmente trabaja como arquitecto diseñando proyectos técnico-artísticos. Ya se sabe que ahora es internet la gran plaza pública del conocimiento y allí es donde podemos encontrar rastros de la obra de Paula Teruel, en blogs impronunciables pero reconfortantes, como www.paukf.blogspot.comwww.pkf.tumblr.com. En colaboración con Igor Bertuccio ha creado el proyecto Piarting (www.piarting.com), que aúna diseño, arte y arquitectura. Y acaba de embarcarse en un proyecto denominado “Modus Vivendi” de arquitectura residencial modular (www.modus-vivendi.es). La actividad casi frenética es valor de juventud, necesidad vital, reivindicación personal, y todo lo que hace Paula Teruel viene a enlazar su obra con la de otros colegas suyos que no se han quedado sólo en su actividad profesional, sino que intentan hacer aportaciones creativas en la morada fértil de una visión que no se cansa de indagar. La perspectiva del arquitecto valora los espacios y las características de los materiales que nos han ido conformando desde el inicio de los tiempos. Por eso en esta exposición aparecen piedras y ladrillos, texturas, calles enlosadas, maderas olvidadas y rincones que estábamos a punto de silenciar. En sus fotografías se aprecia el desgaste del tiempo y su enorme dignidad asociada a los años y al olvido: puertas centenarias que se entreabren en la oscuridad, restos de escaleras que algún día fueron a alguna parte, embarcaderos para vivir y soñar, bicicletas apoyadas en paredes por quien se olvidó de su propio viaje, timbres casi inservibles para llamar a nadie o ventanas creadoras de geometrías perfectas que en su artesana simplicidad resumen una historia del arte. Según ha escrito en su bello texto de presentación Lucía Fernández Segura, “Paula Teruel nos brinda la oportunidad de recuperar ese páramo de la imaginación y el recuerdo que perdemos cuando dejamos un lugar”, a través de una serie de fotografías que plasman la “reflexión puntual sobre lo infinito”. De hecho, en sus imágenes se recuperan momentos cotidianos, detalles que parece que pasan desapercibidos pero que forman parte de la realidad del recuerdo. Y acaso también, con ello, la pureza y la fuerza motivadora y milenaria de los aparentemente vulgares ladrillos. Es el problema del tiempo el que envuelve el hecho fotográfico y le da sentido e inquietud. Hasta el 31 de marzo, los interrogantes de Paula Teruel “on the road”.

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