Recopilar no es crear

Texto de Lucía Fdez. Segura recogido en Del ser y otros caprichos.

Recopilar no es crear

Y extranjero tu fuiste en la tierra de Egipto es el título del libro que Marina de Chateaubriand, laredana nacida en Colombia con acento argentino, ha publicado hace poco en Ediciones Tantín, conocida editorial cántabra que promueve la edición de novela en estos tiempos tan áridos para la misma en las colecciones habituales.
La novela se presentó el 23 de noviembre en Laredo, con el amparo ya no recuerdo si de un concejal o el propio alcalde de Laredo y una señora que al parecer es la presidenta de la Asociación Cántabra de Escritores. La presentación contó además con la humildísima participación de Sonsoles Fernández, de la editorial Tantín, y Mario Crespo, historiador y columnista del diario Alerta, entre otras cosas.
No sé qué será lo que siente peor a quien lea los párrafos que pueden seguir a lo dicho hasta ahora, si el comentario a la presentación o el comentario al libro, pero mi religión me obliga a ser hirientemente sincera con respecto a una y otro, y no voy a dejar títere con cabeza, creo.
De la primera no puede salvarse más que la participación de los dos últimos mencionados. Cuesta creer que, siendo éstos (M. Crespo y S. Fernández) los que a priori conformaban la mesa en las noticias, junto con la propia autora del libro, la señora presidenta de la Asociación Cántabra de Escritores y el señor concejal o alcalde de Laredo se quisieran apuntar el tanto a última hora, sentándose de cara al público, y con qué cara, a ambos lados de la señora autora y dejando una esquinita de la mesa, acaso, para Sonsoles Fdez. y Mario Crespo. Diré, no sin malicia, que el interés de las personas sentadas en aquella mesa era inversamente proporcional a lo cerca que del centro se encontraban sus respetables traseros.
Del señor concejal o alcalde no puedo aportar mucha información, puesto que no recuerdo ni su nombre ni su estatus, algo que me ocurre con frecuencia con los personajes que ocupan cargos políticos. Sí puedo decir que su intervención fue la esperable: mucha paja y poca información, derivadas ambas de la desatención del susodicho al asunto que le traía a tales páramos.
De la señora presidenta de la Asociación Cántabra de Escritores, sólo puedo decir dos cosas: qué vergüenza y ¡aguántense la risa! Y esto lo digo por sendas razones: vergüenza me daría a mí formar parte de los denominados Escritores Cántabros (y habría que especificar el término, porque al parecer en esa Asociación vale tanto escribir un post-it como la lista de la compra o, quién sabe, un buen libro, si lo hubiere) si fuera representada por esta particular señora; asimismo, ¡aguántense la risa! Porque la señora presidenta, Delia o Celia no-sé-qué, dijo, sin movérsela ni un pelo de su hermosísima cabellera artificioso-rojiza: “Yo, me siento poeta”. Tras lo cual, no pudo evitar querer TENER que leer un poema, de algún autor, recogido en el libro de Chateaubriand (Marina de).
Llegados a este punto, yo, que acudí a la presentación como muestra más de mi interés por la cultura que por el acto en concreto (y parece ser que, como me ocurre con frecuencia, me confundí de lugar), me removía en mi asiento debatiéndome entre el descojono público y la vergüenza ajena.
La intervención de Sonsoles Fernández fue, a mi entender, acertadísima por su brevedad y concisión. Como representante de la editorial, entiendo que supo ver que su papel no era más que avalar la presentación dejando en buen lugar a la casa. Lógico y normal.
En cuanto a la de M. Crespo, aún no sé si alguien salió de allí con la idea de haber comprendido todo lo que expuso en su intervención. Malabarismos varios aparte, la erudición del comentario de Crespo a la novela dejó a más de uno con el chip de la atención desconectado durante el rato que duró el asunto, por lo que también más de uno, seguramente, cree recordar que a Crespo le pareció de buena factura esta novela. Si no recuerdo mal, lo que de buena factura le pareció fue la propia edición de libro…
Detalles aparte, y prefiriendo no comentar mucho la intervención de la propia autora, así transcurrió más o menos la presentación y a este respecto sólo me cabe corregir humildemente a la señora Chateaubriand, en su corrección también del señor Crespo cuando éste dijo que César Tiempoera un escritor argentino y, la autora, que lo ha tratado frecuentemente en su libro, interrumpió las palabras de Crespo para corregir erróneamente, diciendo que Tiempo era español. Pues bien, buscando ustedes diversas fuentes de la biografía de C. Tiempo, verán que este señor nació en Ucrania pero pasó toda su vida o casi toda su vida en Argentina.
Pasando al propio libro, he de decir, con ningún atisbo de vergüenza ante ello, que no me he leído el libro. Simplemente he escogido páginas al azar y he leído fragmentos. O he tenido muy mala suerte o el libro merece una corrección severa, pues cada dos o tres párrafos me encontraba errores ortográficos de peso considerable que harían que cualquier estudiante de Bachillerato, y digo más, de la ESO, suspendiera un examen brillante a base de rebajar y rebajar la nota por faltas de ortografía. ¿Acaso nuestra escritora hispanohablante no sabe escribir en español?
Además de esto, me di cuenta, por las diversas menciones a personajes de pensamientos tan profundos como los bíblicos, el escritor de El Anticristo(F.Nietzsche) o los que aportan diversas enseñanzas de las sabias culturas orientales, de que este libro, en mi opinión, es una recopilación de diversas publicaciones de autoayuda del estilo: ERES CIUDADANO DEL MUNDO, QUIÉRETE POR ELLO.
Todos conocemos el mandamiento cristiano: Ama al prójimo (Levítico 19:13,18,33,34; Mateo 22:37-40; Romanos 1:14; 13:8-10; Gálatas 6:9,10). Este estandarte recorre el libro como un mensaje de paz universal. Pues bien, la señora Chateaubriand demuestra con sus declaraciones sobre él, de intento explicativo de lo que ella misma ha querido decir y lo que nosotros debemos entender de la lectura de su libro, que amar lo que se dice amar seguramente ame ciegamente a su hijo (al parecer un adolescente brillante que entiende su novela como el mejor lector que pueda haber en el mundo) y, como mucho, a sí misma.
No sé a estas alturas si, de creerme, alguien querrá leer el libro, pero, por 16€, sale mucho más rentable que comprarse cada uno de los libros de autoayuda en que debe versar Y extranjero tu fuiste en la tierra de Egipto.
No me queda más que admirar a aquellos que hayan tenido el valor y la capacidad de leer este trabajo y creer estar ante una verdadera novela: ¡chapó!


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25 Respuestas a “Recopilar no es crear”

  1. Alicia Tovar dice:

    Solo la ignorancia que es la madre del atrevimiento delata la finalidad de tu critica y te retrata por entero, hacer daño y exenta de todo criterio profesional y etico.

    yo te recomendaria una buena cura de bondad y humildad y que te compres un buen diccionario para ver donde estan todos esos errores de los que hablas y hables con elementos de juicio.

  2. Feranndo Sierra dice:

    Solo de la ignorancia ,que es la madre del atrevimiento, emana toda esta sarta de despropositos exentos de base de juicio y ausentes de toda profesionalidad y etica. La verdad es que la que queda retratada con tu pliego de nefastas intenciones eres tu por entera. Por algo dicen que la lengua es el arma que mas se afila con el uso…
    Creo que te convendria una buena cura de educacion, amor y de humildad y comprarte un buen diccionario para hablar con elementos de juicio.

  3. MARTHA LUCIA SOMOZA dice:

    Querida Tocaya.
    lei con sorpresa tu critica intentando comprender como una persona tan erudita, tan culta, tan preparada, con hasta dotes artisticos y pretensiones literarias, escribiese tanto sobre una obra que no leyó. Y te tengo que admirar por tu falta de verguenza propia porque ajena segun veo te sobra. Pero sobre te tengo que agradecer porque si no fuese por tus palabras ni me hubiese enterado que existia. ASi que fui corriendo a comprarla, ya que 16€ me puedo permitir,y la verdad que estoy muy pero muy agradecida porque ni esperaba encontrar una obra tan bella, de tanta calidad literaria y humana. Me hizo pensar y soñar.
    Claro que entiendo que no es para todos los seres, y no digo por capacidad intelectual porque con la Wikipedia la cultura esta al alcance de todo, sino por su mensaje espiritual, filosofico y humano.
    Asi que gracias y adelante con esa labor tan maravillosa de la palabra! chapo!

  4. MARTHA LUCIA SOMOZA dice:

    Ah Tocayita, me olvidaba de confesarte que no acabé la obra todavia. Pero no porque me cueste
    leerla, creia que seria mas dificil, sino porque me encanta saborearla como se merece y dejarme arrastrar por la belleza de la palabra…nunca imagine que un idioma podia ser tan bello y tan rico y decir de un modo tan sencillo verdades tan profundas y antiguas.
    Asi que gracias por hacerme descubrir toda esta magia!!!
    Tengo que reconocer la certeza del dicho populAR “CUANDO EL RIO SUENA ES QUE AGUA LLEVA”…Y que agua mas rica que sacia toda mi sed. Los errores ortograficos los sigo buscando, pero quiza no tenga tu formacion y cultura. Claro que lo suplo con un buen diccionario.
    Pero cuando encuentre alguno te lo hago saber.
    Asi que un saludo otra vez y de nuevo gracias.

  5. luis dice:

    !! Qué mala baba ¿no?

  6. La palabra olvidada dice:

    Se han publicado todos y cada uno de los comentarios que se hacen del artículo.
    Parece que desde la misma IP pero con otro nombre (Fernando Sierra y Alicia Tovar),alguien ha escrito el mismo mensaje. Se ha decidido incluir los dos para reflejar la realidad por entero.
    “La palabra olvidada” agradece a todos que lean los artículos del blog, les parezca o no bien lo que se dice en ellos.

  7. Ricardo P. Güemes dice:

    Vaya vaya con los amigos de la Sra. Chateaubriand… O sea, que lo que achacan a Lucía, que hace la crítica y bien creo que se queda corta, no lo quieren para sí. Aparte de matar al mensajero, acusan de incultura e inmodestia, cuando seguramente ni sepan lo que significa. ¡Y hablan de mala baba, los cabestros! La novela de la que se habla es una porquería, llena, en efecto, de faltas de ortografía y parece mentira que se haya logrado publicar. Ahora cualquiera es escritor, hasta esta tía que tiene que mancillar el nombre de Chateaubriand, además, sin que nadie le pida cuentas por ello. Ahora, repito, cualquiera es escritor, y se llena de acólitos miserables. No he aguantado ni veinte páginas su tostonazo. Se trata de un totum revolutum despreciable, sacado de una espiritualidad de tertulia de Tele5 o cutre novela rosa, sin argumento (o yo no se lo veo por ningún sitio) y lleno de faltas de expresión que no cometería ni un adolescente. Mezcla todo y lo mismo le da Ana que su hermana. El lector no sabe si está en la India o en el Tíbet o en el Perú o en el sexo de las Quimbambas. Y todo se llena de una espiritualidad de libro de autoayuda que no aporta nada; es más, mancilla las nobles fuentes de las que supuestamente bebe esta petarda, a la que sólo deseo que se le quiten las ganas de escribir más por el bien de todos. Con respecto al Sr. Crespo, no sé qué habrá ganado con presentar en Laredo este engendro de novela, sinceramente le creía capaz de mejores cosas y poseedor de un criterio crítico más serio. ¿A quién le pido yo que me devuelva los 16€ que me ha costado esta porquería?

    • MARTHA LUCIA SOMOZA dice:

      Querido Ricardo,
      en realidad no vale ni contestar porque no se puede entrar a esos niveles. Yo ese idioma no domino aunque no sea academica ni lo pretenda, pero visto como usais el idioma para insultar y denigrar sin ton ni son prefieron no serlo. Soy una buena lectora nada más. Y creo que los libros se escriben para “sus” lectores y no para “criticos” como vosotros o que pretendais serlo porque por lo visto critico es cualquiera.
      Asi que como no vale la pena responder solo te aclaro que no soy amiga de Chateaubriand ni muchos menos. Pero me encantaria conocerla! A vosotros no lo necesito ya que estais muy bien retratados por vosotros mismos.
      Y creo que no vale la pena seguir cuando no hablamos el mismo idioma.

      • Isabel L. dice:

        Pues, no será por la corrección del lenguaje que habléis distintos idiomas.
        El comentario de Ricardo no tiene faltas de ortografía y los tres tuyos tienen varias.
        ¿O éstas tampoco las ves? “academica” “criticos” “todavia” “artisticos”, etc. Entiendo que no veas faltas en el libro de M. de Chateaubriand si consideras que tú escribes con corrección. Por cierto, no todas las faltas de ortografía se solucionan con un diccionario delante, porque el diccionario no aporta el contexto, sólo el étimo. Asimismo, sentís que el hecho de señalar que hay faltas de ortografía es un ataque a la propia autora, cuando las faltas en un libro pueden darse por muchas circunstancias.
        Y si no sois amigos de la escritora, ¿por qué no comentáis absolutamente nada de lo que Lucía dice de la Presidenta esa o del de Laredo? Eso no os importa porque no habla de vuestros amigos. Así que no vengáis a sentar cátedra sobre lo que los demás debemos hacer, porque es de risa.

        Es curioso que os metéis a saco con Lucía y con Ricardo para decirles, precisamente, que a ver si dejan de criticar…
        Y los libros, querida Martha Lucía (que también lleva tilde), son para quien quieras leerlos, y se pueden criticar, ¿o se nos va a prohibir tener sentido del gusto, de la crítica y demás?

  8. Antonio dice:

    No voy a entrar en la discusión de si la crítica debería haberse hecho de otra manera o no; pero a mí me llaman la atención dos cosas: una del libro y otra de los comentarios que he leído.
    Las dos cosas tienen que ver con el asunto de las faltas de ortografía.
    Todos los comentarios que se meten con el artículo tienen una serie de faltas de ortografía idénticas que pueden resumirse en la carencia de tildes en numerosas palabras que deben llevarla.
    En cuanto al libro, me he permitido recopilar una serie de faltas de ortografía que prueban que, efectivamente, tales existen (no para defender las ideas de Lucía, pero sí los hechos, que son comprobables por cualquiera que tenga esta edición -la única de momento-). Voy a copiar aquí esos errores, reconociendo que, seguramente, no estén todos y que, probablemente, alguno esté mal. Disculpad la retahíla (sé que los términos deberían llevar cursiva o comillas, pero lo tenía en word y el formato de los comentarios no da para tanto):

    Página de la dedicatoria: “A mi hijo Ariel que me hizo…”. * A mi hijo Ariel, que me hizo. Subordinada relativa explicativa que necesita una coma.
    Página 18, línea 17: “…dentro tuyo”. *Dentro de ti.
    Página 22, línea 4: “…y busca en tu cielo a la Cruz del Sur”. Complemente directo inanimado con preposición “a” es incorrecto.
    Página 27, línea 14: “La viticultura le apasionabas igualmente”. *Apasionaba.
    Página 27, línea 18: “…y le explicaba como llegaron a estas tierras”. *Pronombre cómo, no como conjunción. Mismo error en página 29, línea 17.
    Página 35, línea 8: <>. *Falta el punto y aparte tras las comillas.
    Página 39, línea 15: “…sino hubiera convertido”. *Si no –conjunción condicional + adverbio de negación.
    Página 43, línea 5: “…yo no veo donde está”. *Pronombre dónde.
    Página 49, línea 12: “…preguntando con insistencia quien las había”. *Quién pronombre. Mismo error en página 87, línea 15. Igualmente, en la página 387, línea 16.
    Página 66, línea 11: “…insisten que mientras”. *Insistir en algo, verbo + suplemento.
    Página 73, línea 7: “¡Avergonzáos…”. *Avergonzaos, palabra llana acabada en “s”.
    Página 83, línea 10: “¿Es qué te contagió…”. *Es que te contagió. Conjunción y no pronombre.
    Página 126, línea 21: “Lo sándwiches de los que…”. *Los sándwiches. Falta de concordancia de número entre adjetivo determinativo y sustantivo.
    Página 142, línea 18: “Cristóbal que no veía con simpatía…”. Falta la coma tras el sustantivo propio Cristóbal, puesto que se trata de una subordinada adjetiva explicativa. Este tipo de subordinadas de relativo precisan coma.
    Página 234, línea 7: “…todas esas galimatías”. *Todo ese galimatías. El término galimatías, según el DRAE, es masculino y contempla la misma forma tanto para singular como para plural.
    Página 322, línea 26: “-Padre,-dice…”. *Antes de un guión explicativo o de acotación no puede haber coma.
    Página 344, línea 24: “extranjeridad”.* El DRAE no recoge el término extranjeridad.
    Página 347, líneas 13-14: “Los cervatillos estaban seguros que le haría desistir”. *Los cervatillos estaban seguros de que le haría desistir. Estar seguro de algo, estar seguro algo. Queísmo.
    Página 353, línea 10: “Algunos de vosotros volveréis (…), y las que no…”. *El género de los dos sujetos no concuerda, pero remiten a un mismo referente.
    Página 360, línea 27: “…tras suyo”. *Tras de sí.
    Página 367, líneas 2-3: “Hija mía, ¡Con cuanta emoción…”. *Pronombre cuánta. Además, tras una coma, incluso precedida de exclamación, cualquier palabra debe iniciarse en minúscula –salvo sustantivos propios-.

  9. Lucia Somoza dice:

    “Gongora y Lope de VEga probablemente habrian resaltado muchos errores de Gramatica y Ortografia a Cervantes, pero nunca habrian escrito el Quijote”

    Borges.

    • Antonio dice:

      Estoy seguro de que Borges, que no dudo que dijera algo semejante, lo expuso todo con las correspondientes tildes, es decir: “Góngora y Lope de Vega probablemente habrían resaltado mucho errores de Gramática y Ortografía a Cervantes, pero nunca habrían escrito ‘El Quijote’”. Por otro lado, Góngora y Lope no escribieron El Quijote, para compensar, crearon obras como: las “Soledades” del primero o “Fuenteovejuna” del segundo. Que no están nada mal.
      Por último, agradezco su más que amplia generosidad a la hora de comparar mi pobre comentario con dos de los mejores escritores que la Península Ibérica ha dado, pero me cuesta asimilar la novela que aquí nos trae con ni una sola de las líneas de El Quijote, ni de Cervantes, ni de Avellaneda.

  10. Ricardo P. Güemes dice:

    Me parece muy bien el comentario de Antonio, que detalla la cantidad apreciable de faltas ortográficas e incongruencias de esta infamia. Cuando a alguien le publican ese catálogo de fallos, no cabe utilizar citas célebres para intentar justificarlo. Yo insisto en el totum revolutum de un texto donde se mezcla todo. La supuesta escritora no lo es y punto. Esto no se escuda ni siquiera en una supuesta humildad o sencillez. Una novela con esas faltas no debería publicarse. Por mi parte, me he preocupado en señalar otros anacolutos e incongruencias en estas páginas de la Sra. de Chateaubriand que publico a continuación para conocimiento de todos y demostración de su mal estilo, con indicación también de la página.
    La autora es generosa en topicazos del pelo “era una luminosa mañana de primavera” (p. 327), propios de un estilo con una escasísima originalidad. Los ejemplos son innumerables: “se le hace agua la boca” (p. 50); “las lágrimas corren a raudales” (p. 55); “potros desbocados” (p. 78); “oliéndose el panorama” (p. 176); “mal sabor de boca” (p. 233); “sacado de sus casillas” (p. 359); “esfumarse en el horizonte” (p. 360)… Cae además en simplezas y vulgaridades como “les da con qué entretenerse” (p. 176) o “y se ponen a narrarla” (p. 329). Junto a ello, fragmentos supuestamente líricos que sin embargo parecen extraídos de un anuncio de desodorante: “Se acerca a la ventana, la abre de par en par, se queda extasiado contemplando los viñedos en flor, respira hondo, y siente en su alma y en todo su cuerpo la fragancia de la primavera…” (p. 381).
    A todo esto se añade otros numerosos topicazos pseudoevangélicos (véase el último párrafo de la p. 137, entre otros ejemplos) que redundan en un contenido caótico. Son frecuentes las paráfrasis facilonas, como “soledad sonora” (p. 61). Cuando el lector se entera de lo que está leyendo, descubre desatinos históricos como “fiebre helenizante” (p. 145), que en todo caso será “helénica”, si se refiere a la mitología griega; otras acepciones de “helenizante” dudo mucho que cupieran en el propósito de esta nuestra novelista.
    Emplea la autora metáforas de risa como “su oratoria podía ser inflamada, soflamada o moderada, según la leña que le echasen” (p. 233), a la que sólo falta añadir “horneada, sazonada y escabechada”. Observo además dudosos aciertos fónicos, como “seguro que no habría habido Inquisición” (p. 102). Se prodiga la autora en absurdos sufijos diminutivos y aumentativos de escasa función connotativa, como “cuerpecitos corretones” (p. 49). Aunque, en este sentido, el fragmento más bisoño sea este: “A los cervatillos, no bastándoles la cosecha de los jardines griegos, metían sus pezuñitas y hociquitos en ajenos, y añadían la de los propios” (p. 147). Cervatillos, pezuñitas y hociquitos son hitos o, mejor, hititos, en la novelita.
    En fin, no cabe duda de que le hubiera hecho falta a nuestra autora varios repasos de estilo para evitar expresiones tan contradictorias como “con ánimo de ser tolerante, hacía oídos sordos” (p. 33); expresiones bien mejorables como “no bien llegar” (p. 48 y 59); evidencias como “la Cruz del Sur brillaba luminosa sobre sus cabezas” (p. 72) o “juntos se influencian mutuamente” (p. 108); reduplicaciones como “avizores argos” (p. 155), “se trenzaron en una agria discusión entre ellos” (p. 359) o “llenos de planes y proyectos” (p. 380).
    Uno de las carencias más graves de esta supuesta novela es sin duda su estilo abstruso y la mezcla de acciones en un mismo párrafo, acciones que además, a veces, se refieren a cuestiones espirituales y lo mismo al presente que al pasado que al futuro. Así, “exclama con tanto énfasis pensando más en la pesca que en el discípulo, que cuando se da cuenta de este desliz, se enmienda” (p. 77). Otro fragmento: “Todo esto lo dijo tan aprisa que casi queda sin aliento, pero no tiene tiempo de retomarlo, que ya Daniel le endilga otro discurso dando tantas razones y era tal la sinrazón de éstas que Cristóbal creyó sinceramente que había perdido el juicio” (p. 87). Otro caso: “Las numerosas ocupaciones, acrecentadas por el celo de Cristóbal, no se sabe si les hacen desechar, pero al menos les ayudan a arrinconar, aunque sea por el momento, sus nacientes delirios…” (p. 176). No mejora ni la expresión ni la comprensión la mezcla de tiempos verbales, en cuyo uso la autora demuestra una prodigiosa impericia: <> (p. 33); “viendo que no podía calmarla, indaga curioso” (p. 384).
    La obra nos regala un inusual festival del gerundio y sus perífrasis en las páginas 355, 356, 358 y 362-363 (et alii): continuó hablándoles, siguió impartiendo, saliendo, hablando, viéndolos, comiendo, contemplando, dirigiéndose, diciéndoles, mascullando… Es indudable que la autora siente predilección por el uso del gerundio (“y continuaron lloviendo los chistes”, p. 102) que suele matar cualquier atisbo de buen estilo, sobre todo si al lado no hay más que tópicos y vacua palabrería. La riqueza perifrástica de la escritora se demuestra, además, en expresiones que invitan a apartarse de la lectura, como “no podían evitar sentir” (p. 349); “se oyó a alguien decir” (p. 362); “viéndolos que se quedaban delante suyo” (p. 362); “estaba comenzando a inquietarse” (p. 384); demuestran, en cualquier caso, una falta de respeto por el lector que hacía tiempo que no tenía la ocasión de comprobar. Y podríamos continuar escribiendo (según el estilo de esta supuesta escritora), como colofón de este comentario y fin de fiesta de este repertorio de sandeces comprobadas en su novela, “cantidad de historias la mar de saladas y llenas de detalles y colorido” (p. 341).

    • Javier Pereda dice:

      No iba a entrar al trapo, pero soy otro lector, como Lucía, y no puedo evitar expresar, en mi humilde criterio, la admiración y el respeto que me merece esta obra. y lo digo por sendas razones muy bien fundadas: dadmiración porque es una prosa poética hasta ahora nunca usada, en un estilo muy propio que no sólo raya lo sublime,sino que lo supera y llega hasta el alma. Y admiración porque soy conosciente de toda la documentación enciclopédica y vivencial en la que se basa. La autora, a quien no conozco,tiene que ser, a mi entender, una persona extraordinaria. Y como a Lucía también me gustaría conocerla.
      Y escribo esto,cosa que no suelo hacer,para darle la razón a Lucía>: “no es para cualquier ser” y para decirle a Marina, que no se desanime por todos esos piropos que le están echando los criticos.Que mucho favor le hacen haciendo tanto ruida, y perdiendo tanto de su valioso y erudito tiempo con esa, según ellos, “porquería de novela”. Tu ni caso ,sigue adelante iluminándonos con tu luz y deleitandonos con tu exquisita prosa y gran sabiduría. No olvides que con un dedo no se puede tapar el sol. Así que adelante y felicitaciones!. Y a los críticos les digo que quizá necesitemos en estos tiempos de crisis,además de recortes, más libros de “autoayuda” que tratados de ortografía y erudición…más palabras de amor,de fé, de esperabzam de tolerancia, de respeto, que tratados de injurias uqe no merecen (y mucho menos favorecen ) a ninguno,y menos que a nadie a sus autores. Claro que la libertad es libre, pero acaba donde comienza la dignifidad del otro y hay terrenos pantanosos en los que no debería meterse. Así que ella tiene todo el derecho de escribir y vosotros de cacarear, y para gallitos como vosotros cualquier palenque es bueno…Y tu Marina,ni caso, adelante con tu obra, que nos enaltece ,y engradece no solo nuestra lengua sino también ensanchas nuestros horizontes .Estás haciendo una labor encomiable y por lo visto,necesaria. Estos me parece que son cono el gallito que mencionas, que eran tan engreido que creia que con sus cantos hacía despuntar el alba…Dejales que sigan cacareando que otra cosa no saben hacer.

      • La palabra olvidada dice:

        Estimado Javier, hemos procedido a publicar ambos comentarios; pero si nos indicas otra cosa, borraremos la copia que no quieras publicar.
        “La palabra olvidada” agradecería que los comentarios no aparecieran duplicados y, al menos en apariencia, parece que se trata del mismo comentario corregido, ¿es así?

  11. Javier Pereda dice:

    nO iba a entrar al trapo,pero soy otro lector, como Lucía,y no puedo evitar expresar, en mi humilde criterio, la admiración y respeto que me merece esta obra. Y lo digo por sendas razones, muy bien fundadas: admiación, porque es una prosa poética hasta ahora nunca usada en un estilo muy propio y original, que no sólo raya lo sublime,sino que hasta lo supera. Y respeto, por toda la formación y sólida documentacion en la que se respalda que no hacen más que aumentar mi adniración. La autora tiene que ser,supongo (porque no la conozco, pero me encantaría conocer) un ser extraordinario con una trayectoria de vida fuera de lo común.
    Y escribo,cosa que no suelo hacer, para apoyar a Lucia y darle la razon “esta obra no es para cualquier ser”. Y para que Marina no se desanime por todos esos “piropos” que le echab estos pseudocriticos que mucho favor le hacen haciendo tanto ruido y perdiendo tanto de su valioso y erudito tiempo con esa, según ellos,” porqueria de novela”. Tu ni caso. Sigue adelante iluminandonos con tu luz y deleitandonos con tu sabiduría. No olvides que con un dedo no se tapa el sol. Así que adelante y felicitaciones! Y los criticos les digo que quizás necesitememos en estos tiempos de crisis,aparte de recortes,algo mas de anor, de fe, de esperanza,de tolerancia y respeto que tratados de injuria que no merecen (y mucho menos favorecen) a ninguno y menos que nadie a sus autores. Claro que la libertad es libre ,pero acaba donde empieza la de los demás y nunca debe olvidar la dignidad del otro y menos meterse en terrenos que no le pertencen. Ella tiene todo el derecho de escribir como vosotors de cacarear, y para gallitos como vosotros,cualquier palenque es bueno…Asi que Marina,sigue adelante. Ni caso que estás haciendo una labor maravillosa, y según vemos,muy necesaria…y dejales que cacareen que me parece que son como ese gallito que mencionas que creía que con su canto hacía despuntar el alba…

  12. Laura dice:

    Leyendo y leyendo todos estos comentarios lo único que percibo es rencor por parte de los que critican. ¿No tendrán algún fin? Me cuesta creer que pongan tanto empeño en sacar sus faltas de ortografía y no se que mas, si no tienen un fin. No es que se metan con la obra y su autora también lo hacen con su hijo algo que no tiene sentido. Y que diré de la presentación que no dejan títere con cabeza , que si el concejal de cultura no se qué….., que la de pelo no se cual. Que cosas pero solo sale bien parado el amigo de la que escribe el articulo. Por todo esto creo que se puede criticar la obra que para eso estáis pero no de esa manera tan dura como si fuese algo personal.

    Si tengo alguna falta de ortografía ( no las que corrige el ordenador) sino de expresión lo siento pero yo no tengo nada que demostrar, si siquiera a vosotros que sois tan intelectuales .

  13. Antonio dice:

    Podéis estar o no de acuerdo con lo que arriba se escribe sobre la novela y la presentación, pero hay cosas que no pueden ignorarse.
    A nadie se le crucifica porque en sus comentarios en un blog escriba con faltas de ortografía (lo lógico sería intentar solventarlas, por otro lado, no estar orgulloso de ellas), pero lo que no es de recibo es que haya publicaciones que las tengan. Un libro que va a ser publicado, cuanto menos, merece una revisión ortográfica. Lo contrario es una falta de respeto hacia la propia lengua.

    Por otro lado, se le atribuye a Lucía un odio a la autora que luego vosotros mismos reflejáis por todos nosotros en vuestros comentarios.

    Si amparáis la libertad de Chateaubriand para escribir, ¿por qué descalificáis a quien acusáis de descalificar? No tiene sentido. Quiero decir, si consideráis que estáis por encima de las palabras de odio (lo sean o no, al menos en lo que a la factura literaria del libro -al margen del contenido- tiene toda la razón), ¿por qué utilizáis palabras de odio también?

    Algún comentarista insulta a los que hemos venido aquí con la misma intención que vosotros: exponer nuestras opiniones. ¿En qué cabeza cabe que nosotros seamos “gallitos” y vosotros “simples lectores”?

    No tiene ningún sentido lo que estáis exponiendo, en la medida en que para desacreditar las palabras de Lucía (que, repito, se puede estar de acuerdo o no, pero, están bastante fundadas y, por lo que yo mismo he reflejado, parece que justificadas) os erigís en estandartes de una filosofía de vida que no practicáis. Y yo me pregunto, si verdaderamente os ha llegado al alma el libro de Chateaubriand, ¿por qué no predicáis con el ejemplo y se os pega un poquito de lo que el libro pretende decir?

  14. Lucia Somoza dice:

    No iba a escribir más pero era simplemente para felicitar a Javier y Laura que me hacen sentir que el buen sentido no está ausente. Y que los lectores, que somos el alma de los libros, tambien tenemos derecho a opinar y podemos usar nuestra libertad de expresión sin caer en ningun insulto (aunque se nos escape algun acento o se deslice una falta ortografica o tipográfica) A estos puristas del lenguaje, amantes de las tildes y del “buen” gusto, no les gustan las imágenes poeticas como la de gallitos, (que es un animal con pluma, nada más)
    y que en realidad, Javier, está muy acertada. Dicen que una imágen vale más que 100 palabras.
    Yo no recopilo sus insultos porque no tengo tiempo para eso.Y no pienso perder más de mi valioso tiempo en esto. Ya que como decía Einstein “solo hay dos cosas infinitas: “el universo y la estupidez humana” y la segundo estos criticos ya la han demostrado sobradamente.
    Y como colofón, que a estos puristas les encantan esos tecnicismos, copio dos frases y que el lector (si a estas alturas hubiese alguno) saque sus humildes conclusiones:
    “REcopilar no es crear” de nuestra poeta cántabra Lucía F. Segura.
    “Genio no es aquel a quién nadie imita, sino a quién nadie puede imitar” del escritor francés R. De Chateaubriand.
    Ah, y como postdata, ahora que salió el nombre que tampoco parece que tenemos libertad para levar el nuestro o el que nos apetezca, a nadie se le ocurra llamarse o ponerse algun ilustre nombre como por ejemplo el de Cervantes!. Si lo tiene, cambieselo! no vaya a ser que le acusen de mancillar su propio apellido. U ofenda a alguno de estos gallitos que no tienen otra cosa que cacarear como bien nos pintó Javier…(y lo repito porque me están encantando más las imágenes que las palabras.

    Y ya si que no más. Voy a seguir leyendo la obra que me está encantando.

    • Feranndo Sierra dice:

      Muchas gracias amados lectores!, aunque ahora seamos “acolitos miserables” de esta Sr (y no es de modo alguno un insulto en el diccionario de los criticos) que tenemos supuestamente y por fuerza que conocer, aunque ella, en su maravillosa obra, salga mejor retratada que sus eruditos criticos. Y que no dudo que deseen de amiga. Cualquiera puede sentirse orgullosa de conocer una persona que merece que lo hagmos y nos va a hacer sentir seres humanos, importantes, valiosos y únicos cada minuto, cada instante de nuestra existencia. Y nos va a enrqiuecer con su inagotable sabiduria.
      Y yo soy amiga y lo digo con inmenso orgulllo. Y sé que cualquiera que tenga el honor o la suerte de conocerla opinaría y sentiria lo mismo.
      De su hijo, al que tambien conozco, puedo decir que es un adolescente como cualquier otro, ni mas ni menos, y no necesita ser ninguna lumbrera para enteder esa obra. Todos los principios que menciona o temas que trata “humildad, respeto, tolerancia, amor, caridad…etc” y que vosotros, los criticos despreciais, y haceis mofa (dime lo que criticas y te dire de lo que careces), tuvo la suerte de aprenderlos desde que nacio. Y no en las aulas sino en casa y en el seno de una marvillosa familia amada, conocida y respetada por todo nuestro pueblo.

      Y Javier, te felicito por la humidlad y educación de la que haces gala. Les llamas “gallitos”, yo les habría llamado asnos (que a fin de cuentas es tambien otro amnimal,quiza un poco menos agraciado porque en vez de plunas,tiene pelos, auque no precisamente en la lengua). Pero como a mi tampoco me agradan los insultos, no voy a rebajarme a esas bajuras…Me has dado una lección importante de urbanidad y ética , materias excentas en el quehacer moderno, en la jerga de los criticos y hasta en las aulas.
      Y hablando de aulas, yo no se que títulos ostentaran estos señores y de que universidad se graduaron, si es que alguna vez lo hcieron, pero de la universidad de la vida, de la unica importante, no pasan ni del grado de infantil!. Y encima con malas notas., No sé si será pòr la edad o por la propia ignnorancia, pero sea lo que sea les falta mucho que aprender. Pero mucho que cacarear ,porque ,como tu bien dices, otra cosa no saben hacer. A muchos les habrìa gustado escribir una obra de este calibre…y más aun que se los editase una editorial de la talla de Tantin.
      Y tu Marina, sigue escribiendo y deleitandonos con tu prosa. Y sigue con esa humildad, humanidad y bondad de la que siemrpe has hecho gala. Los que te conocemos sabemos que eres sensible, que desconoces el rencor, la envidia, y menos aun la venganza…>Pero SI sabes y puedes enseñarnos mucho de la vida, del llanto y del dolor callado y de esa capacidad, parafraseando tu obra, de “perfumar hasta el hacha que le hiere, y hacer del dolor un canto de luz, de fe y de esperanza” .Es un orgullo tenernte entro nosotros.
      Y tambien sabemos que eres fuerte y que brillas con luz propia y no necesitas para hacerlo opacar o rebajar a nadie.

      Y espero, libreme Dios!, y por el bien de todos, que ninguno de estos “criticos” sea profesor, porque ahí sí que habria que compadecer a los alumnos y preocuparse seriamente por el futuro de la enseñanzan y por ende de nuestros hijos o nietos!!!!

      Ah, y antes de despedirme, para siempre, porque no creo que vuelva a escribir ya que si somos amigas de la autora nuestra critica no vale, invito a vosotros, futuros y amados y respetados lectores, que vayais corriendo a haceros con un ejemplar. Pronto se agotaran. Y si tiene errores, no importa porque la edicion esta maravillosa, de un gusto exquisito, se ve que fue echa con esmero y amor por una editorial que tiene nuestro sello cántabro. Y que todos sabemos, ha puesto mas enfasis en difundir nuestra cultura que en buscar errores ortograficos…Pero para Edicione Tantin no cabrian elogios, y tampco viene al caso , en estas páginas. De ellos hablan sus maravillosas ediciones. Asi que mis amados futuros lectores, ánimos , leed y poned vuestras criticas! no os desanaimeis aunmque seguramente os llamen “acolitos miserables”- Yo os aseguro, al que les preocupa la parte economica, que no perdereis vuestros 16€. VAle la pena y lo digo en todas las acepciones de valer porque el tiempo pone en su sitio las cosas, y solo lo que vale y brilla prevalece…Y esta obra vale cada centimo que cuesta hasta con y por sus errores! Ya por lo pronto, no salió casi a la luz y vean todo lo que ha dado que hablar…¿hacen faltas mas demostraciones?
      No nos dicen “·por lo hechos los conocereis?
      Asi que animos, corran a las librerias y no se queden sin su ejemplar!

      Y a los criticos les digo que no puse los acentos adrede para darles algo de lo que criticar…que los pongan ellos y los lectores , a quienes estos señoritos subestiman, donde mejor les parezca…

  15. Alicia dice:

    Antes que me corrijan, use el nombre y correo de marido porque del mio habia olvidado la contraseña. Y lo repeti porque soy torpe con estas maquinas que no tengo mucha costumbre de usar…ASi que si se saltan las teclas o se descolocan mas que ignorancia es torpeza.

    Pero soy Alicia.

    • La palabra olvidada dice:

      “La palabra olvidada” publicó ambos comentarios porque, aunque contenían lo mismo, procedían de correos electrónicos distintos, aunque de la misma IP; es decir, que el mismo PC fue utilizado para escribir dos comentarios casi idénticos con distinto nombre y distinto correo electrónico. La razón por la cual esto es así se nos escapa; precisamente por eso colgamos ambos comentarios, para que todos los comentarios recibidos aparezcan reflejados sin excepción.
      Un saludo.

  16. Ricardo P. Güemes dice:

    ¡Vaya intervenciones más interesantes! Dejemos a Lucía Somoza llegar al orgasmo con la literatura de la Chateaubriand y echar tópicos sobre los demás, que lo único que hemos hecho es opinar FUNDADAMENTE Y CON DATOS sobre una novela cuya calidad es lamentable. Si eso fastidia, pues a arrascarse. Ahora resulta que no hay que valorar ni incongruencias ni tópicos baratos ni faltas de ortografía… ¡Pues vaya cultura! ¿Y estos son los que pontifican sobre los demás? ¿Sobre los que “no vemos la luz”? ¿Sobre los que andamos en las tinieblas de un mundo sin amor? ¿Quiénes son ellos? ¿Qué han hecho? A lo peor no son sino mediocres lectores, amigos de la pedantería. Repito: ¿alguien me devuelve mis 16 €? ¿A caso alguno de estos acólitos? Revendo la novela con útiles subrayados, acaso más jugosos que la mierda que he tenido la insensatez de comprar. Me remito a los mensajes con los datos concretos donde se valora esta basura. Y pontifique, pontifiquen…¡como si lo que esta petarda ha copiado no estuviera ya dicho, y mucho mejor, por cierto, por los siglos de los siglos! Naturalmente, no voy a gastar ni un minuto más de mi tiempo en escribir sobre este despropósito que nadie sabe cómo se ha llegado a publicar. Sólo espero que no se traduzca… a no ser que queramos ser el hazmerreír de otros países.

  17. La palabra olvidada dice:

    Sin ánimo de desalentar a nadie por expresar sus opiniones y sus lecturas, “La palabra olvidada” sugiere que, dado que parece que este debate no llega a ningún sitio, en adelante se abstengan de hacer comentarios que, en nuestra humilde opinión, comienzan a ser algo ofensivos hacia las partes.
    “La palabra olvidada” fomenta el debate respetuoso y todo argumento es bienvenido, pero con unos límites.
    Agradecemos a todos sus aportes y a aquellos que continúen leyéndonos les damos también las gracias.
    En adelante, si se recibe algún comentario del cariz que empezaban a tomar los que ya han sido publicados, serán rechazados.

    • La palabra olvidada dice:

      Desde el día 8 de diciembre, no se admiten más comentarios en esta entrada.
      Esto no significa que se haya denegado la libertad de expresión en cada uno de los artículos de “La palabra olvidada”, pero hemos considerado innecesario que este debate continúe. Deben aceptarse todas las posturas críticas, manteniendo el respeto hacia todas las partes.
      Por ello, cerrar este hilo de comentarios parece lo más respetuoso de todo, con ánimo de evitar que todo el debate acabe sin solución y con peores gestos.

      “La palabra olvidada” les agradece que continúen leyendo, pero les invita a reflexionar sobre otros artículos del blog.

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