Por J. Ángel García.
Año 2011, los periódicos informan: “Estas navidades Santander será menos luminosa.”
Mientras tanto mi buzón de correos parece una urna electoral, tengo la sensación de que todos los vecinos se han puesto de acuerdo y sin previa votación me han elegido presidente electoral del edificio, e introducen todas sus papeletas y propaganda en él, eso sí, ninguna papeleta está metida en el sobrecito pequeño, por lo tanto las consideraré nulas, tal y como estipula la ley.
Menos mal que soy un ciudadano ejemplar a la hora de reciclar, y todas las mañanas introduzco dichas papeleteas, junto a la propaganda electoral, en el contenedor azul, con la esperanza de que la próxima vez que lleguen a mis manos lo hagan transformadas en tarjetas navideñas, deseándome unas felices fiestas.
Como aparte de ser un ciudadano ejemplar también estoy al día en eso de la innovación, que tan de moda está, y la creatividad resplandece allá por donde piso; bueno, resplandece la creatividad, las multas de tráfico, las facturas de la luz, del agua, del gas y de un largo etc. que en estas navidades de crisis tienden a subir en vez de a bajar, será que el significado de la palabra crisis equivale a que los ciudadanos aumentamos nuestros ingresos y por eso nos podemos permitir estos caprichitos a la alza, llenos de paz y de amor.
Por eso quiero aportar esta chispa de esperanza creativa en este estado de inspiración en el que hoy me encuentro, y regalársela no solo a mi querida y amada Santander, sino a todas las ciudades de España, que digo de España, del Mundo entero.
Para las próximas navidades no hagamos recortes a la hora de iluminar nuestra ciudad, no dejemos el casco viejo, desde Puertochico a la Porticada sin luces navideñas. Que los ojos de los niños santanderinos se iluminen de colores, de espíritu y de deseos, aprovechemos las hileras de farolas que se encienden al caer la noche, pongamos reflectantes como los de las bicicletas. Papá Noeles, Reyes Magos, estrellitas amarillas, campanillas azules, angelitos de colores. Pongamos también dinamos en las ruedas de los autobuses municipales, y que estos enciendan la magia en estas fechas.
Este es mí regalo, un reflectante y una dinamo. Feliz Navidad, Santander.








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